28 feb. 2017

A MI HIJA


Nuestros hijos son los hijos de la vida
deseosa de evadirse de sí misma.
Ansiosa de alzarse independiente…
de expandirse como un horizonte en llamas.


Mi deseo es el deseo de todo ser:
ser libre, pese a la deuda contraída…
Independiente como el aire matutino…
Salvaje como la mujer idealizada.


En el mundo no existe la propiedad,
eso es producto del amor condicionado.
Un estado que te oprime y te decrece
como la luna en su faceta más menguante.


Aunque estemos lejos, hija mía,
y el tiempo pase…
Mientras vueles libre, cual ave errante…
Mientras sobrevueles
paraísos lejanos…
mientras te abracen otros brazos…


Seguirás estando en mí.
Estarás a salvo.
Seguirás siendo esa niña
que descansa en la cuna…
la misma que sonríe satisfecha…
la que duerme segura
en los brazos de su madre.



Rosa Sánchez©

2 comentarios:

  1. Ole, ole, y no hay más que decir, cierto como la vida misma, sin palabras.

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias, José, por tu cariño y apoyo incondicional.
    ¡Un fuerte abrazo!

    ResponderEliminar