15 oct. 2015

AUSENCIA


Desde la sombra profunda
de tu ausencia infinita
me adolezco de ti.

Te escribo.
No contestas.
 
Ausencia.
Ausencia de palabras.
Frío que entumece e hiela.

Ausencia es alejamiento,
no es olvido...
Pero es ausencia.
 
Le pregunto a mi alma
sobre la clave sonora
que tu atención subyugara...

Silencio.
No hay respuesta.

Bendigo al Dios que te ha hecho.
No sé cuál es tu subterfugio.
Eres la elipsis de un sueño.

Silencio,
mientras desnudo mi cuerpo
y siento cómo renace
la emoción somnolienta...

Silenciosa
como la flor de loto
que emerge hermosa y triunfante
 bendiciendo la tierra.

Silencio...
mientras se desnuda el alma,
mientras tu recuerdo me persigue
con ímpetu incesante.

Te busco.
Soledad en la mirada.
Nada.
Una sombra en el espejo.

Siento el frío de la calle
trepando por mis entrañas.
Y escarcha en el recuerdo.

Desconcierta perderte
entre el tumulto...
como se escurre el agua viva
entre los dedos.

No llegaste y ya te fuiste
precipitándome al averno
de tu risueño semblante
y tu herético silencio.
 
 
Rosa Sánchez

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