26 dic. 2009

MEDITA


Siéntate quieto y desconéctate
de las actividades normales.
Extrae energía de la tierra,
admite poder de los cielos.
Fertiliza la semilla interior;
déjala brotar en una flor de pura luz.
Y deja que la luminosidad abra
la parte superior de tu cabeza:
Luz divina entrará a raudales.
Tu mente está vacía.
La luz se filtra en tu cuerpo entero,
sentado con las piernas cruzadas,
con las manos sujetas,
como tratando de abrazar
la brillante inundación.
Tu piel se vuelve transparente...
¿Cómo puede un saco de piel
contener magnitud divina?
Tus últimos vestigios arden
en un torrente de infinitud.

2 comentarios:

  1. Medita.... pero no mucho lo suficiente para tener 2 dedos de frente...

    Saludos y un abrazo enorme.

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  2. Es necesario pararse a meditar, Antonio, sobre todo en esta Era loca en la que andamos metidos.
    Las prisas, la comida rápida, las fotos en 1 hora... se está perdiendo el sabor de lo auténtico, de lo "cocinado" a fuego lento.
    Gracias por estar ahí.

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