3 oct. 2014

UNO

Como árboles de hoja caduca:
tú y yo.

En medio de la tierra prometida.
Subsistiendo.

La delgada línea creadora
que nos trazó
posee la fuerza del acero.

El ímpetu del mar.
La brisa de la mañana.
El eco del silencio.

Crecimos siempre a salvo
de la necesidad y el miedo.
 
Lealtad indestructible.
Pese a la distancia y pormenores.
Resurgiendo.

Unidos. Uno y dos.
Contra todo pronóstico.

Trazados por la misma línea.
Moldeados con la misma arcilla.
Nosotros.

Como el hilo invisible
que tejen las arañas
tú y yo.

Sabiduría creadora.
Energía envolvente.
Fuente de vida excelsa.

No hay enemigo, es tiempo…
Tal vez nuestro mejor aliado.
Depende.
Se desvanece el silencio.

Todo lo que nace, muere.
Menos el amor verdadero
que con el tiempo crece.

Tú y yo. Uno sólo.
Para siempre.

2 comentarios:

  1. Lleno de fuerza y vehemencia de ese hilo invisible que teje el amor como acero que en sabiduría creadora une a dos corazones en un solo latido.
    Tus versos están preñados con la inaudita fuerza de la belleza.
    ¡Cést magnifique!
    Besos
    André

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  2. Hermana
    Tú y yo, uno solo.
    Hermana.

    Distancia que no es distancia,
    tela de araña invisible.
    Juntos siempre unidos sin distancia.

    Cuatro palabras, el Paraíso,
    faros en mi noche oscura.
    Cuatro palabras, no. Una.

    Una palabra, TÚ,
    valiosa sin par
    dulce ambrosía sin igual.

    Mariposa de seda, poderosa bordadora;
    aleteo sutil que a mi almma repara.
    Mariposa sutil, mágica zurcidora.

    Hermana, cómplice de silencios;
    cierras los ojos a mis míseros defectos.
    Hermana.

    Perdón, lo siento;
    no sé ser sol que, las sombras de tus días, disipe.
    Hermana.

    Cuídate, figuraza, gigante de alma gigante.

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